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lunes, marzo 7

Vínculos afectivos establecidos con el resto de personas

El ser humano es un ser para la vinculación. La necesidad de afecto, es tan importante como el alimento y, como muestran numerosos estudios, su carencia genera retraso y trastornos físicos, déficits intelectuales, alteraciones en el comportamiento social, y hasta enfermedades mentales. 

El apego es el vínculo o  lazo afectivo que se establece entre dos personas como resultado de la interacción y que les lleva a mantener proximidad y contacto en el logro de seguridad, consuelo y protección.

La Teoría del Apego (Bowlby, 1993) explica y descubre, con estudios fiables, el impacto que nuestras primeras experiencias relacionales con humanos tiene en la construcción de nuestro carácter y forma de relacionarnos con nuestros seres queridos. Es de gran ayuda para entender qué estamos haciendo para no encontrar la plenitud que todos buscamos en nuestras relaciones.

Desde esta teoría se afirma que las personas con experiencia de relaciones cálidas con ambos padres en la primera infancia, mantienen un modelo mental en el que el concepto de sí mismo es positivo, confían en las buenas intenciones de los demás, se dan a conocer con facilidad y creen en el amor romántico.



Hasta mediados de los años 80, con las investigaciones de Hazan, Shaver y Bradshaw, no se alcanzaron teorías sólidas sobre los estilos afectivos adultos. Los resultados indicaron que los vínculos amorosos vendrían determinados por diferentes estilos de apego, cuyo objetivo es buscar protección y seguridad emocional. Así, la calidad del vínculo de apego dependería de las estrategias que nos fueron útiles en la infancia para lograr esta sensación seguridad con nuestros padres o cuidadores.

Hasta la fecha, se han identificado cuatro estilos de apego que influyen de forma determinante en la dinámica de las relaciones de pareja y los vínculos afectivos que se establecen con el resto de personas: apego seguro, preocupado, huidizo (alejado o temeroso) y desorganizado; ¿te gustaría saber cuál es el tuyo?


Vínculo afectivo de apego seguro

Las personas que establecen un vínculo con su pareja a través del tipo de apego seguro son autónomos en diferentes áreas de su vida y se sienten seguras porque confían en sí mismas y en la respuesta positiva de los demás. Las personas seguras no desconfían de sus “figuras de apego” (padres, amigos, pareja),  cuentan con la certeza de que les ayudarán cuando lo necesiten. Así, las características de los vínculos afectivo de apego seguro fundamentales son:

  • Los recuerdos de los vínculos afectivos de la infancia son en su mayoría positivos.
  • Son abiertos, fáciles de conocer, autónomos, con alta autoestima y una imagen positiva de los demás.
  • Carecen de problemas interpersonales graves y muestran confianza en los demás.
  • Disfrutan de un equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal.

Vínculo afectivo de apego preocupado

El apego preocupado, también denominado ambivalente o dependiente, se caracteriza por sentir inseguridad respecto a la disponibilidad de las figuras de apego, en este caso de la pareja. La persona preocupada desarrolla un estado de ansiedad e ineficacia que le hace sentir que no es suficientemente querida, por lo que constantemente busca la confirmación de que es amada por la otra persona y, al mismo tiempo, sufre temor al posible rechazo o abandono. 



Así, otras de las peculiaridades de este tipo de vínculos afectivos son:

  • Falta de autoestima que conlleva una actitud dependiente y un deseo desmedido por conseguir la aprobación ajena.
  • Alta preocupación en sus relaciones.
  • Demandas constantes de atención.
Vínculo afectivo de apego huidizo alejado

Las personas con este estilo de apego mantienen relaciones basadas en la distancia afectiva y frialdad emocional. En las personas huidizas alejadas, la aparente autosuficiencia emocional actúa como mecanismo de defensa ante el posible rechazo que pudieran experimentar. 



Las características de las personas que presentan estos tipos de vínculos afectivos son:

  • Idealización de las relaciones con los padres, donde las únicas experiencias recordadas se basan en el rechazo y la frialdad de sus progenitores.
  • Anteponen la valoración de sus logros y niegan la existencia de necesidades afectivas.
  • Mantienen alejados a los demás para conservar su coraza y no desequilibrar sus emociones.
  • Tienen un modelo mental positivo de sí mismo pero negativo de los demás.
  • Se sienten incómodos en la intimidad y consideran las relaciones interpersonales como algo secundario en su vida.
  • Pueden mostrar un estado de desapego ante situaciones de separación o pérdida mediante la supresión de sus emociones.
Vínculo afectivo de apego huidizo temeroso

Las personas que establecen un vínculo afectivo a través de un tipo de apego huidizo temeroso también funcionan con un modelo mental negativo hacia sí mismos y hacia los demás, falta de asertividad, baja confianza y autoconcepto, además de un potente miedo al rechazo. La diferencia con el tipo huidizo alejado reside en que los temerosos obtienen su fuente de seguridad a través de la aprobación de los demás. 



Asimismo, cumplen con los siguientes patrones en sus relaciones:

  • Su temor al rechazo les impide iniciar relaciones íntimas, por lo que su red social es mínima
  • Combinan al mismo tiempo dependencia extrema y evitación, por lo que fácilmente se ven afectados por la soledad, frustración y depresión
  • Su comportamiento es pasivo
Vínculo afectivo de apego desorganizado

Este estilo de apego tiene su origen en una infancia de maltrato o abusos en la que los cuidadores representaban al mismo tiempo una figura de temor o malestar por lo que los niños no podían recurrir a ellos como fuente de apoyo y/o seguridad. El patrón de sistema de apego desorganizado es el más disfuncional porque las personas buscan cercanía física al mismo tiempo que distancia mental, lo que causa gran desorientación, además de:

  • Condicionar su valía a través de acciones defensivas basadas en una extrema necesidad de agradar y cuidar a otros de forma controladora.
  • Incapacidad para valorar las situaciones consideradas amenazantes.
  • Estrés y aumento de cortisol.
En este sentido, los estilos de apego inseguro se han instaurado cuando en la infancia, la búsqueda de proximidad no se ha resuelto y se han utilizado otras estrategias para conseguirla. En el adulto, estos sistemas se mantendrían en el tiempo por la resistencia al cambio de los modelos mentales de relación.  Es decir, estas creencias rígidas sobre las relaciones ya conforman la personalidad y el concepto de uno mismo.



Asimismo, los patrones de relación se automatizan, activando la conducta repetitiva de forma inconsciente y filtrando todos los indicios que no los sustentan. Una solución consistiría en ser consciente de cuál de estos modelos de relación o vínculos afectivos se está fomentando para poder revisarlo y valorar si sigue siendo válido para nuestro bienestar.

Es muy importante practicar la flexibilidad mental y fortalecer la confianza en uno mismo y los demás, además de admitir la posibilidad de relacionarse con la pareja de una manera más segura, relajada y placentera.
Visto en: Centro Valenciano de Psicoterapia y La mente es maravillosa
Reacciones:

9 comentarios:

  1. Muy interesante el tema del artículo. De pequeña siempre oía a los mayores este dicho: "quien es buen hijo es buen marido". Totalmente de acuerdo en que lo que uno vive de pequeño lo repercute en su pareja. Abrazos.

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    1. Me alegra amiga que te haya gustado el artículo. Efectivamente esos modelos en la etapa de la infancia luego se van a mantener cuando somos ya adultos.
      Gracias por comentar
      Abrazos

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  2. Sencillamente GENIAL. Comparto en la totalidad tan interesante aporte. Saludos cordiales.

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    1. Muchas gracias amigo David por comentar y me parece estupendo que te haya resultado interesante.
      Un abrazo

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  3. David. Es tan interesante el tema que he decidido opinar, con el objetivo de mejorer mi comprensión de él. Entónces digo: "Una solución consistiría ..." Esoy plenamente de acuerdo en tomar conciencia del problema que afecta a cada uno en particular. Una delas máximas en medicina es: "El primer paso a la curación es la toma de conciencia de la enfermedad." Y me permito explicar la pertinerncia de mi cita, en el hecho de haber investigado lo sufificente el tema de la salud , pues hice una tesis doctoral sobre Bioética e infracciones médicas. y la práctica por más de treinta años de cuidados alternativos de la salud. Pues volviendo al tema; He podido confirmar en mi propia experiencia la necesidad revisar y valorar mis relaciones o vínculos afectivos, lo suficientemente, por más de treinta años, para llevar una vida equilibrada entre la satisfacción de las necesidades y deseos propios y los de los demás. Comprendidas en éstas inclusive las personas con problemas tales como la frialdad emocional y desorganizadas. Me gustaría añadir algo que comprendí hace poco en este camino hacia la madurez emcional: "La pareja idónea de la que habla la enseñanza bíblica, no se refiere a un cónyuge que te apoye para hacer todo lo que tu quieres. Es quien te va ha ayudar a madurar, a pulir tu carácter, a perfeccionar tu tolerancia a las frustraciones, a elevar tu umbral al dolor, es tu entrenador personal, consciente o incosciente de lo que Dios quiere hacer contigo. Y cuando tú tomas conciencia de ello. Tienes en tus manos las riendas de tu relación con tu cónyuge, con Dios, con el mundo.

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    1. Gracias por intervenir, William, y respetamos tu punto de vista como creyente, aunque nosotros preferimos no poner nombres ni apellidos a esa energía universal.
      Cordiales saludos

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  4. Me parece un artículo muy interesante y bueno. Comparto ciertas partes, claro que, cada individu@ es un mundo muy particular. Con lo que si comulgo es que somos energía, de ahí que los polos se atraigan o se repelen y se creen dichas afinidades empaticas.
    Un saludo.

    Yayone.

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    1. Disculpa el retraso en contestarte, Yayone, pero estoy super atareada ultimamente y no tengo suficiente tiempo para todo como me gustaría.

      Ante todo te agradezco infinito tu participación que lo encuentres interesante. También coincido contigo en que somos energía consciente, de ahí que se suela decir consciencia y energía para definir nuestra realidad. El Ying y el Yang expresan perfectamente este concepto de energía polalizada, aunque la realidad sea única o como en oriente la denominan TAO.
      Un saludo cordial y cariñoso.

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  5. Hola,
    El tema es interesante puesto que todos nos hemos sentido de algún modo así. Por etapas o incluso , durante largos periodos.
    Me hubiera faltado el cómo reforzar esas carencias que hubiera hecho del articulo, aun mucho más completo pero, comprendo que se hubiera extendido demasiado. Por ejemplo, los temas emocionales como el no creerse su valia o la falta de autoestima que creo que están muy ligados el uno con el otro ya que es de lo que más se padece. De hecho, siento que está muy bien , porque ayuda a identificar exactamente que es lo que le ocurre a la persona porque , ya se sabe que a veces, se mezclan sentimientos de poca importancia y se hace dificil acertar. Me ha gustado mucho. Un saludo!!

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